En una era marcada por la inmediatez, donde los consumidores esperan recibir sus pedidos en el menor tiempo posible, la logística de última milla se ha convertido en uno de los mayores desafíos para empresas de todos los sectores. Este tramo final del proceso logístico —el que conecta el centro de distribución con el destino final— es hoy el más complejo, costoso y decisivo en la experiencia del cliente.
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